Tantas noches y tantas mañanas

Llevo como veinte mil noches y veinte mil mañanas en mi haber, y aún no puedo saber como va a ser la que sigue, sea noche o sea amanecer. Uno podría pensar que con semejante ejercicio de repetición ya estarían agotadas todas las posibilidades. Además, tanto hacer y hacer lo mismo, ya deberíamos saber por las señales y los signos previos, si esta noche será una de aquellas espectaculares noches de vino y lujuria intelectual, o una aburrido decaimiento o alguna de las infinitas posibilidades intermedias. La mañana de mañana nos sorprenderá igualmente con su aparición de la misma muchacha con vestido nuevo. Y nos pescará otra vez distraídos.