Cansancio cultural

Existía una época en que la Navidad era el inicio de las vacaciones. Todo el mundo se iba de descanso tres o cuatro semanas, en enero o en el peor de los casos en febrero. La ciudad se detenía. Las familias iban a la playa o a las montañas. No existía el celular ni el email para que tuviéramos que estar pendientes de los que quedaban, porque no quedaba nadie o muy pocos. Todo eso ha cambiado. Una especie de cansancio cultural ha destruido esas tradiciones, esos comportamientos estancos que regulaban y sincronizaban la vida en sociedad.

Porque si bien los trabajos han cambiado, aquellos que tienen mayor poder de dinero en la sociedad podrían haber mantenido esas costumbres, pero fueron los primeros en quebrarlas. Hoy la vida se ha licuado, es una vida líquida que va de aquí para allá. Con mucha más libertad, es cierto, y mayor productividad, es cierto, pero sin códigos sociales ni pausas obligadas que nos permitan descansar. Me pregunto ¿podría ser distinto?